domingo, 1 de marzo de 2015

Estar en el mismo continente solo hace dudar
sentirme cerca de ti solo me hace pensar
¿debería de verte?
¿quisieras saber que solo el mar báltico nos separa ?

Un avión
un barco
un tren
solo una palabra.

ya no tan lejos como antes 

lunes, 23 de febrero de 2015

Pensar en alguien

Pensar en alguien que acabas de conocer por más de tres días,  no es más que una de tantas ideas que llegan a mi vida últimamente; con ojos dormidos con una sincera sonrisa; tus expresiones y tu forma de ser ...

reconocer

de pronto reconoces a esa persona
que ha estado por años esporádicamente en tu vida,
de pronto ver a ese chico que solo te encontrabas
se vuelve magia ...

Pareciera que todo tenía que pasar
para podernos encontrar de nuevo
de pronto nos reconocemos luego de años
de habernos visto.

Reconociendo ...

miércoles, 28 de enero de 2015

1 poema de Oliverio Girondo

Porque muchas veces sentimos que no pueden volar las personas que se acercan a nosotros. Algo simple para decirlo.

 Espantapájaros [Oliverio Girondo]
No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible

- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?

¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?

¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.

En otras vidas

Imposible no sentir como te alejas
Imposible no sentir como algo de mi se desprende
Algún día nos veremos 
Puede que en otras vidas 

Siento que te alejas más y te volves humo
Se sin saberlo que ya lejos estas o estarás 

Pero seguis siendo parte de mi